lunes, 25 de marzo de 2013

PROCESIONES PAGANAS Y CURIOSAS

Estamos  en Semana Santa, tiempo de recogida religiosidad para los católicos, de procesiones, pasos, misas y torrijas. España entera sale a la calle en un alarde de imaginería religiosa sorprendente para propios y extraños.
 
No quiero hablar aquí de estas manifestaciones de devoción ya de sobra conocidas, sino de otras que a su vera han surgido con mayor o menor timidez en un deseo de darse a conocer en un país que ya fue mucho más católico de lo que es, pero que sigue siéndolo en demasía, otras manifestaciones más mundanas y menos divinas, más paganas y mucho más divertidas. Hablo de procesiones que son una especie de afirmación del orgullo laico.

Dos de las que tienen lugar en mi provincia, León, me resultan especialmente llamativas:

Una, descarada, provocadora totalmente irreverente: la procesión de la “Virgen de la Polla” organizada por El Molino de Agüita, un lugar de copas y cafés y terraza de verano y charlas y libros y amigos en el pequeñísimo pueblo leonés de Quintela (Balboa). Este viernes santo será el sexto año consecutivo que se celebre. Antes de la procesión tiene lugar una divertida actuación de teatro independiente y después una gran chorizada. Otros años la procesión, en la que una imagen de la polla virgen era llevada en un paso oportunamente ornamentado, salía del Molino de Agüita en Quintela y llegaba a la cercana Balboa haciendo en los bares-pallozas las oportunas paradas de aprovisionamiento; supongo que este año será lo mismo. Acabado el paseo: vino, pan y chorizo para todos... ¡¿Qué más se puede pedir?!

Una de las pallozas-bar en las que para la procesión en Balboa. Las imágenes de la procesión buscadlas en el face: https://www.facebook.com/ElMolinodeAguita?fref=ts.


La otra, también pagana, me resulta entrañable y diría que emotiva. Se celebra en León capital el día de jueves santo: “El Entierro de Genarín”, santo pellejero y borrachín, convertido desde hace 83 años en un evento de masas. Evento al que, por cierto, el Ayuntamiento de León lleva dos años sin prestar el más elemental apoyo pese a ser una de las procesiones que más turismo atraen a la ciudad. Genarín ya vivió 18 años de prohibición en tiempos de Franco (de 1957 a 1975) y ahora ¡porque no pueden! Pero empecemos por el principio:

Genarín era Genaro Blanco Blanco, un expósito, como indican sus apellidos, que nació en el siglo XIX y murió la madrugada de Jueves Santo de 1929 en la carretera de los Cubos, atropellado por el primer camión de la basura, “la Bonifacia”, que hubo en León. 

La muerte de Genarín en estas circunstancias ya fue un acontecimiento multitudinario que distrajo a muchas personas de la procesión de Viernes Santo y que caló hondo en el sentir popular, sirviendo para, entre la broma y el cariño, nombrarlo santo y reconocerle varios “milagros”, así como para constituir la Cofradía de Nuestro Padre Genarín que, con el respaldo de la Asociación de Hosteleros del Barrio Húmedo y otras almas descarriadas, se echará a las calles el Jueves Santo con la ayuda de los versos, una buena cena y, por supuesto, del orujo, bebida sagrada del santo.
Durante la procesión, se leen versos satíricos y el ganador de un concurso previo, lee los suyos al pie de la muralla, mientras el hermano escalador se ocupa de dejar la ofrenda tradicional a Genaro en el sitio fatídico: una botella de orujo, unas naranjas, para el frugal desayuno, y una corona de laurel en recuerdo del singular héroe...
Una opción curiosa para estas fechas que gusta muchísimo a mucha gente, tanta que es muy difícil encontrar plazas hoteleras esos días.

Paso de San Genarín.

 Una Semana Santa realmente diferente, ¿os animáis?

¡Ah, por cierto! ¡San Genarín, santo milagrero, líbranos de la crisis el año entero!

jueves, 7 de marzo de 2013

EL DÍA DE LAS MUJERES


¡FELIZ DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA!


Ahora que celebramos el Día de la Mujer Trabajadora o el Día de la Mujer, porque lo de trabajadora va implícito en ser mujer desde el principio de los tiempos y en todos los rincones de este pequeño planeta, quiero dejar de lado el acuciante problema que ha revivido la crisis: el regreso de las mujeres a las labores tradicionales de cuidado familiar bajo la injusta “disculpa” de “ya que no hay trabajo...” O incluso: “ya que no trabajo fuera, vamos a sacar a mis padres de la residencia y a cuidarlos a cambio de su pensión...” Ante las crisis, ante lo terrible, ante la pérdida ideológica de los avances sociales antaño conseguidos con grandísismos esfuerzos y hoy perdidos de un plumazo, siempre las más desfavorecidas seremos las mujeres. Pero había dicho “quiero dejar de lado”, ¡pues lo dejo!

Aquí solo quiero plasmar un texto leído en el libro “El albergue de las mujeres tristes” de Marcela Serrano y que resume de manera precisa algo que yo siempre he pensado. Lo transcribo:

“Es que ella sabía que para el encierro de la creación no las tenía todas a su favor. Se lo decía a Emilia (siempre Emilia su receptáculo): cuando seas una pintora de verdad recuerda que la diferencia entre una mujer y un hombre frente a la producción creativa es la siguiente: siempre existe una mujer que cierra la puerta con llave para que el genio masculino se exprese; lo aisla del mundo, le resuelve todo para que se mantenga concentrado e inmaculado, lo desembaraza de la gente y de las odiosidades cotidianas y se hace cargo del exterior para que el interior esté iluminado solo de sí mismo. A una mujer, Emilia, nadie le hace el favor de cerrarle una puerta. Si es madre, tampoco se la cerrará ella misma. Al primer grito del hijo, aunque este tenga ya veinte años y viva en otro continente, abrirá la puerta, abandonará cualquier sublimidad de lo que esté creando y partirá hacia él...”



¿Qué os parece? Tal vez sea esta la verdadera razón del dificilísimo avance de las mujeres en las artes y las ciencias. Y aún así, a pesar de ello, ¡cuántas artistas, científicas y mujeres geniales ha dado la Historia!

Este es mi pequeño homenaje y reconocimiento a todas, y a mis amigas artistas, bueno a TODAS mis amigas, a TODAS las mujeres, porque lo de artista va implícito en ser mujer desde el principio de los tiempos y en todos los rincones de este pequeño planeta...

martes, 5 de marzo de 2013

Una hermosa tradición.

 






En la pequeña ciudad en la que he nacido, y en la que ahora vivo, hay un lugar entrañable en el que merece la pena pararse, con el peligro de quedar como encantado y no saber marcharse. Es una librería. La librería Signos. Tiene los libros más bellos que se publican y la dueña se dedica a su trabajo con entusiasmo y cariño. Con tanto cariño que organiza, a pesar de tener poco espacio, actividades culturales y talleres para niños y mayores, con entusiasmo y alegría.


Este pasado sábado, día 2 de marzo, asistí en esta librería a un taller muy especial porque se celebraba una bella tradición de Bulgaria: hacer martenitsas para la gente querida.
Las martenitsas son las pulseras de color rojo y blanco para celebrar la primavera que viene. 


 

El nombre de "martenitsas" viene de la abuela Marta. Abuela Marta significa abuela marzo. Ella representa el mes de marzo. La gente piensa en ella como en una mujer vieja y de humor cambiante como el cambiante clima de marzo. Si el día es frío y con nieve, piensan que ella está de mal humor, pero si el día es cálido y soleado, piensan que ella tiene un día amable y cariñoso.
El mes de marzo, según el folklore búlgaro, marca el comienzo de la primavera. Por lo tanto, el primer día de marzo es un día de fiesta tradicional asociada con el fin de invierno y la bienvenida a la primavera.





Los búlgaros hacen las martenitsas para sus amigos y familiares, no para ellos mismos, en sus casas, trenzando hilos de lana de colores rojo y blanco juntos. Las martenitsas también se pueden comprar en las tiendas y mercados.
El día 1 de marzo se les da a los amigos y familiares o personas a las que quieres. Si alguien te da una martenitsa, es como si te dijera: "Me gustaría que tengas salud, buena suerte, felicidad y amistad". -->
Cuando se recibe una martenitsa, te la pones hasta el día 22 de marzo o hasta que veas una cigüeña, una golondrina o un árbol en flor. Si ves un árbol en flor debes atar tu martenitsa en una de sus ramas. Si ves antes una cigüeña o una golondrina puedes poner la martenitsa bajo una roca.




La martenitsa es un símbolo de suerte y también un símbolo de la Madre Naturaleza. El blanco simboliza la pureza de la nieve que se derrite y el rojo simboliza la puesta del sol que se vuelve cada vez más intensa a medida que avanza la primavera. Estos dos recursos naturales son la fuente de vida.
 También están asociados con los inicios macho y hembra simbolizando la vida nueva, la concepción, la fertilidad y la primavera. El tiempo durante el cual se lleva puesta está destinado a ser de fiesta, alegría, conmemoración de salud y una larga vida. Como amuleto, a la martenitsa se le atribuye un poder mágico para proteger a la gente de "mala suerte", las enfermedades y el mal de ojo.
 
La martenitsa más típica representa dos muñecos de lana pequeños: Pizho y Penda. Pizho es el muñeco masculino, por lo general en color blanco. Penda es la muñeca femenina, por lo general de color rojo y se distingue por su falda. Hay muchas otras variaciones y formas. Fuera de hilos entrelazados de color rojo y blanco también se hacen pulseras, collares, borlas, pompones, bolas, cuadrados, figuras humanas o figuras de animales. Durante las últimas décadas, la tradición se ha innovado uniendo todo tipo de representaciones y símbolos hechos de madera, cuero, cerámica, papel de aluminio a las martenitsas hechas de hilo.



Según una de las muchas leyendas, esta tradición también está relacionado con la fundación del estado búlgaro:
Khan Asparuh, el primer rey búlgaro, tenía una hermana que se llamaba Huba. Ella estaba cautiva en otro reino. Asparuh envió un mensaje a su hermana diciéndole que había encontrado una tierra donde podían establecerse al sur del río Danubio, un lugar que hoy es Bulgaria.
Cuando Huba recibió la buena noticia de su hermano, logró escapar de su cautiverio y salir corriendo. Montaba a caballo sin detenerse hasta que llegó al río Danubio. Buscó la manera de cruzar el caudaloso río, pero no pudo encontrar un vado para pasar al otro lado. Entonces ató un hilo de estambre blanco a una de las patas de uno de los halcones enviados por su hermano y lo dejó volar por el aire, sosteniendo el otro extremo del hilo fino en sus manos.
El halcón voló lejos tratando de encontrar un vado para pasar el río y cuando encontró un lugar, una flecha disparada por el enemigo hirió al halcón que cayó muerto al suelo. El hilo se puso rojo de su sangre. Huba siguió el hilo que sostenía y así encontró la manera de cruzar el gran río y llegar al país donde su hermano había levantado su nuevo hogar. Desde entonces vivieron libres y felices en la nueva tierra que llamaron Bulgaria.
Ese día fue el 1 de marzo del año nuevo en la tradición de la época. Llamaron a los hilos blancos y rojos con el nombre del mes de marzo: martenitsa. Desde entonces los hilos rojos y blancos han llegado a simbolizar el fuerte vínculo entre los búlgaros en todo el mundo.


 



¡Hermosa tradición! ¡Poneos una martenitsa y atraed la buena suerte! 
Ah, ¿qué no sabéis hacerlas? Pues en la Librería Signos de Ponferrada ha tenido tanto éxito el taller, que el próximo sábado, día 9, se repite a las 17,30h. Aún estáis a tiempo. 

¡Feliz primavera a todos!













miércoles, 20 de febrero de 2013

Copia por encargo.

No me gusta nada, cuando pinto, copiar cuadros de otros autores. Prefiero, en cualquier caso, copiar una buena foto. Pero hace poco una persona especial me dijo que le gustaba mucho un pintor de su tierra: Roberto Díaz de Orosia, y yo me ofrecí, con mucha osadía, a hacerle una copia de una lámina de un almanaque.
Espero que le haya gustado.
El cuadro "plagiado" es de la playa de Gijón al atardecer y el otro día una foto publicada por mi amiga Carmen Montes me ha recordado ese cuadro.


El verdadero pintor: Díaz de Orosia.


Desde aquí mi homenaje a una preciosa tierra, un gran pintor y en especial a una amiga.

Esta es mi copia: ¡Qué me perdone el maestro!

sábado, 16 de febrero de 2013

Casas en los árboles.

Cuando puse el título a este blog elegí "Castillos en los árboles" por que de niños siempre soñamos con tener una casita propia en un árbol. Bueno, algunos niños y también algunas personas mayores...

Esta es la prueba: casas en los árboles, de todo tipo, para fin de semana o vacaciones,  y ¡hasta hoteles!

Os dejo las fotos de "Castillos en las ramas" donde podréis encontrar más modelos de estos curiosos refugios arbóreos...









No hay duda de que son lugares para soñar...

miércoles, 13 de febrero de 2013

Un haiku de amor por San Valentín.

Hola a todos, os dejo aquí otro haiku. Esta vez de amor, por la fecha...


El beso de Gustav Klimt

                              
En nuestra cama

suena un rumor de besos

por las mañanas.



    ¡Feliz día a todos! Y que el amor ilumine vuestras vidas.

sábado, 2 de febrero de 2013

Homenaje a Man Ray.




     Dejo otro haiku y uno de mis cuadros al óleo: Insomnio, inspirada en la magnífica fotografía de Man Ray "Retorno a la razón" (1923).
 

                                                      En la ventana

                                                   te acaricia la luna

                                                    en cuerpo y alma.

"Insomnio" óleo sobre lienzo. Elisa Vázquez.



Man Ray fue un fotógrafo y pintor franco-norteamericano (1890-1976) que llegó a París en 1921 procedente de Filadelfia. Es en Europa donde desarrolla su gran capacidad creativa. Su labor abarcó todos los campos y se caracteriza por una constante investigación sobre el medio y sus posibilidades: fotografía directa, solarizaciones, reticulaciones y fotogramas son algunas de las técnicas que estudió con más éxito. En este desnudo, "Retorno a la razón", el autor supo sacar todo el partido de la luz tamizada por la cortina de la ventana para conseguir un efecto surreal que inspiró mi pintura.

La foto puede verse en el Museo Reina Sofía, planta 2.

"Retorno a la razón" Man Ray 1923.

 Una curiosidad: en la tumba del fotógrafo puede leerse el epitafio ""Despreocupado, pero no indiferente".