Entre la presentación de "Doña Chancleta y el cohete-lavadora" en el Salibrín (Salón del Libro Infantil) de Ponferrada y algunas cosas más he estado algo liada.
Este año el Salibrín se ha celebrado desde el día 7 al 15 de mayo y, como siempre, ha conseguido fomentar la lectura y acercar los libros a los niños.
¡Muchas gracias por invitarme a presentar mi libro con vosotros!
El contacto con los pequeños lectores me ha inspirado de nuevo y he retomado una tarea pendiente desde hace tiempo: escribir el cuento "La Amapola y la Luna" que comencé pintando un cuadro...
Estas son las primeras líneas del cuento:
La Amapola y la Luna.
El
último rayo de sol perseguía al barquito por el arroyo y Amapola
desde la orilla lo rescató antes de que lo alcanzara. La niña
sacudió el barquito de papel y al verlo medio deshecho lo tiró de
nuevo al agua. El día y el barquito murieron a la vez en el regato.
Amapola
miró al cielo preocupada: era casi de noche y tenía que volver
rápido a casa. Mamá habría llegado ya del trabajo y la estaría
llamando para cenar. Pero jugando tras el barquito se había alejado
demasiado y ahora, con tan poca luz, le daba miedo seguir el arroyo
de vuelta porque de noche las ratas salían a la orilla del agua y
podían ser peligrosas.
Mirando
a todos lados Amapola sintió ganas de llorar. No había nadie en las
callejuelas. Las chabolas de chapa y tablas viejas cerraban sus
ventanas con cartones. Nadie. Montones de escombros y restos de
materiales de obras. Algún perro vagabundo y huidizo y cada vez más
oscuridad...
Mucho éxito para este nuevo proyecto! Amapola es hermosa!hasta ahora lo que nos presentas me parece un texto melancólico, creo que no solo será para un público infantil este cuento. Un abrazo!
ResponderEliminarAy, qué ganas de seguir leyendo!! Seguro que este nuevo relato va a ser muy lindo. Aunque es verdad que comienza de un modo inquietante!! Felicidades por tus trabajos maravillosos!
ResponderEliminarBesos!
Ana.